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  • Foto del escritorRed Crucero

COLUMNA A LO REGIO/ ¿A dónde van? ¿Dónde están?

José Luis Galván Hdz.

 

¿A dónde van? El camino es largo, tan cansado, son más de cincuenta años y siguen por las calles, en las marchas; ahoraestán abuelas, madres, hermanas, padres; algunos ya muy viejos, otros familiares jóvenes que en comienzan esperegrinar. Les lloran a los estudiantes del 68, les faltan los 43 de Ayotzinapa y a diario extrañan a la hija desaparecida. Y si no se olvida el 2 de octubre, el 26 de septiembre, tampoco se olvida que el año pasado casi 10 mujeres al día desaparecieron en nuestro país.

 

Nuestro pueblo sufre el eterno peregrinar de un campo militar, a la morgue, a las cárceles clandestinas, en los desiertos desenterrando cadáveres, la ruta del dolor continua.Los gobiernos cambian, pero las muertes, los desaparecidosno. Se escuchan discursos huecos de políticos prometiendo justicia, renuncias de fiscales ¿cuántos militares seránjuzgados? Un exprocurador de la república es llevado a la cárcel ¿Por cuánto tiempo? Pero los desaparecidos: ¿Dóndeestán?

 

“Vivos se los llevaron, vivos los queremos” es el grito desgarrador por instantes, monótono en algunas ocasiones que se desgasta de tanto exigir y no encontrar eco o respuesta en las autoridades. El cinismo se hace presente cuando el gobernante en turno se une al reclamo, a la marcha o pide disculpas, pero ¿Y la justicia, ¿Dónde está? 

 

Entonces se inventan una “verdad histórica”, “comisión de la verdad”; por que no son capaces de enfrentar la realidad, de decirles a los familiares que ellos como gobierno son parte de esas desapariciones “por acción u omisión” son culpables, por lo cual politizan y burocratizan los hechos con “sus verdades”; pero la única verdad es que ell@s ya no están, ylo cruel es que el tiempo nos dice que la historia se repite, con otros estudiantes, más mujeres que no sabemos dóndeestán.

 

Al final quiero pensar que es necesario que sigan las marchas, en donde quizás año con año lleguen algunos espíritus caminando a lado de todas esas madres, entonces el cansancio se amortigua, llegarán a sus casas para dormir y ahí se harán presentes en el sueño, seguirán vivos, se podrán abrazar. A la mañana siguiente, cuando se pregunten de nuevo ¿Dónde están? Sabrán con certeza que en sus corazones, también sabrán a donde ir, a seguir buscando justicia para que no vuelva a pasar jamás. “ni un@ más”.  

 

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