• Red Crucero

Al que no habla… se le desarrolla el intelecto


Cuando esto apenas comienza, cuando el curso puede replantearse, el tiempo es viento favorable.


Las primeras metidas de pata pueden trocarse en aciertos.


Se requiere inteligencia para ello.


Esa inteligencia que opera en silencio, porque el que aprende calla.


Hoy, justo hoy, Samuel tiene la oportunidad de callar y de escuchar.


Que aprenda al observar a un viejo político quien jamás hizo un espacio para guardar silencio y escuchar: López Obrador.


Su orgánica necesidad de hablar y hablar hace que el tabasqueño ejecute un monólogo estéril todas las mañanas.


No escucha ni se escucha, nada más para quedar establecida una verdad de a kilo: No siempre los más viejos son los más sabios.


¡Hay viejos muy tontejos!


Si Samuel no se detiene y respira hondo… si es incapaz de aprender de ese ejemplo de política y discurso improductivos, terminará por lamentar la oportunidad desperdiciada.


Creo yo que es una monumental mentira eso de que Samuel va a mejorar cuando adquiera experiencia…


Va a mejorar si logra sintetizar los años en conocimiento… no, no el conocimiento que dan los doctorados, sean patito o sean bien logrados.


El conocimiento que se obtiene del error ajeno y del propio sobre todo.


El problema es que Samuel no logra callar… no puede callar o quizá no quiere callar.


Y cuando la gente habla de más… cuando habla todo el tiempo, termina por agotar la realidad y se enfrasca en la ficción… en la mentira.


Se miente para no reconocer a tiempo la crisis del agua… se miente con el falso inicio de obras… se miente en el porcentaje de escuelas rehabilitadas… se miente en las circunstancias que rodean la muerte de un niño en el DIF…


Demasiadas mentiras para tan poco tiempo.


Aún queda mucho tiempo a este sexenio… perder algo de ese tiempo en callar, escuchar y aprender, podría cambiar el rumbo de una administración que por hoy apunta solo hacia el desastre.


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