• Red Crucero

Cabezas y encuestas colgadas


Cuando los españoles, fieles a la Corona, capturaron y fusilaron a Miguel Hidalgo, no se conformaron con su muerte: Había que exhibirlo como una muestra de poderío y victoria anticipada.


Pusieron su cabeza en la Alhóndiga de Granaditas, Guanajuato, cuna de la insurrección.


Se supone que ello desanimaría a los revoltosos... que muerto su líder, dejarían las armas.


Sirvió durante un tiempo.


En la actual guerra política ya no se cuelgan cabezas: Se cuelgan encuestas.


Una buena parte del presupuesto de campañas, se utiliza para pagar a encuestadoras capaces de vender su alma por un buen billete.


Obtener disparates en vez de resultados...


Colgar esos disparates en cuantos medios se presten en calidad de modernas Alhóndigas...


Se supone que ello desanime a los adversarios.


Como en la guerra de Independencia, colgar la cabeza sirvió al principio, al final sirvió de poco.


Porque las guerras como esa... como ésta, terminan por resolverse en escenarios lejanos del campo de batalla.


En donde ni las cabezas colgadas, ni las encuestas a modo, sirven para maldita la cosa.


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