• Red Crucero

COVID-19 + CRISIS ECONOMICA= DESERCION ESCOLAR



Por RAUL MONTER ORTEGA


Desde finales del mes de febrero, vivimos la constante amenaza del COVID-19, la cual se ha incrementado en las últimas semanas a raíz de los programas de reactivación económica, los cuales relajaron las medidas sanitarias para contener la pandemia.

En nuestro país ya alcanzamos la cifra de 252,165 personas contagiadas y 30,366 fallecimientos. En NL la situación ha empeorado ya que el 4 de julio rompió el record de más contagios diarios con 715 personas, alcanzando la cifra de 13,754 contagios y 456 decesos.

Todos los días, somos informados sobre esta situación por las autoridades sanitarias federales y estatales, todos los días hay comentarios sobre la crisis económica, la violencia y la irresponsabilidad de la ciudadanía de respetar las reglas de las autoridades, para reducir la movilidad y el riesgo de contagio.

Sin embargo, poco o nada se escucha sobre un problema que considero muy grave, la educación de nuestros niños y jóvenes. La fórmula COVID-19+ CRISIS ECONOMICA=DESERCION ESCOLAR da un resultado alarmante. Voy a compartir una serie de datos oficiales sobre este delicado tema, tanto a nivel global, como nacional

En el mundo, 70% de los estudiantes tuvieron que suspender actividades escolares en los planteles, es decir, casi 1.2 mil millones de jóvenes en 156 países, lo que trae de fondo al menos 4 retos importantes: la pérdida en los aprendizajes, el rezago y la deserción, los complementos de alimentación y la salud emocional, planteó la doctora Alma Maldonado-Maldonado del Cinvestav.

Encontré un interesante cálculo que realizó Rafael de Hoyos, investigador de Educación, donde señala que perder 60 días de aprendizaje podría reducir alrededor de 24 puntos de una prueba estandarizada (tipo Enlace ahora Planea); por otro lado, en el año 2010 había 31 millones de personas con rezago educativo en México y una mayoría con la secundaria no terminada. Ahora, las escuelas también ofrecen un complemento de alimentación y en México, 1 millón 600 mil estudiantes sufrirán por no recibir programas de comida.

“Si algo está mostrando esta pandemia es que nuestro sistema educativo, no sólo de México sino del mundo no son flexibles

El secretario de Educación Pública, Esteban Moctezuma Barragán, descartó que para el siguiente ciclo escolar 2020-2021 se genere una deserción masiva de estudiantes o se genere una indiferencia de las autoridades educativas, debido a las condiciones sanitarias por la pandemia de coronavirus en México.

Sin embargo, la SEP estima que al menos 800,000 estudiantes de tercero de secundaria no continuarán su tránsito a la educación media superior.

Aunado al tema de la pandemia y la crisis económica debemos decir que la educación mexicana no es virtual, sino que pasó a ser educación a distancia pues, aunque las estadísticas mostraban que el 90% de la población tenía televisión, maestros y supervisores se encontraron con que esto no era cierto. Esta circunstancia obligó a imprimir unos cuadernillos con contenidos para completar el aprendizaje al primero de junio; sin embargo, ni con televisión ni con cuadernillos se ha llegado al 10% de estudiantes. “Esto nos señala el problema que se avecina en cuanto a la deserción y abandono pues 740 mil niños en educación básica no han sido encontrados”.

La Dra. Bustamante Díaz, exdirectora del IPN, señaló que el cierre del ciclo escolar es inédito y una condición que es difícil porque ante la variedad de circunstancias no se abre la posibilidad de una condición sencilla para la evaluación y parece ser que “en el futuro alternaremos la educación presencial con la educación a distancia. Ya que, si hay posibilidad de tener nuevos brotes u olas de contagio”.

Otros datos relevantes nos dicen que hay desafíos que resolver antes del regreso a clases para el ciclo 2020-2021: por un lado, se tendrá que prescindir del 20-30% de los docentes para preservar su salud pues corren alto riesgo de enfermarse de gravedad por Covid-19. En segundo lugar, la infraestructura de las escuelas no garantiza las medidas básicas de higiene y de sana distancia porque el 20% de ellas no tiene acceso a agua potable, el 32% de las escuelas sólo tiene agua un par de días a la semana y otro 23% almacenan el agua en tambos u otro tipo de contenedor, además de la escasez de jabón, gel antibacterial, papel etcétera. Tan sólo para asegurar el 1.5 m de distancia entre alumnos implicaría activar clases con aulas sólo para 10 o 15 personas. Esto es inviable para muchas escuelas tanto del sector público y privado, no contamos con esa infraestructura, por ello se prevé que habrá que dar clases a distancia.

Conclusiones: La pandemia del COVID-19 cambió drásticamente la dinámica social. Las pérdidas económicas y los efectos en el sector salud son incalculables, pero ¿qué hay sobre las consecuencias en el aprendizaje de niños y jóvenes, y las estrategias de la Secretaría de Educación Pública (SEP) para amortiguar la caída?

El cierre de escuelas en México desde el 20 de marzo de 2020 se debió a un plan de acción para contener el número de contagios en todos los planteles, pero al mismo tiempo implicó el diseño de una estrategia basada en el uso de tecnología y el apoyo de padres y madres de familia en casa para ayudar a sus hijos a seguir aprendiendo.

Hasta antes del inicio de la pandemia, el país atravesaba por una crisis global de aprendizajes según las mediciones internacionales. De acuerdo con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), en los resultados de la prueba PISA 2018 el 35% de los estudiantes de México no obtuvieron el nivel básico en las áreas de matemáticas, lectura y ciencias.

En términos de deserción escolar, los estudiantes de educación media superior mostraron importantes problemas. Información de los últimos reportes del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) revelaron que, a nivel nacional, poco más de la mitad de los jóvenes lograron concluir su bachillerato en 2018. Esta cifra es menor en entidades como Oaxaca, Guerrero y Veracruz.

Ambos problemas -la falta de aprendizaje y la deserción escolar- no están aislados como efectos de la pandemia, incluso existe el riesgo de que estos se agraven. Esteban Moctezuma, secretario de Educación Pública, ha hecho énfasis en que el ciclo escolar no se perdió, pero ¿ello implica que se lograron los aprendizajes esperados? Para asegurarse de que así sea, es necesario hacer uso de plataformas existentes y fortalecer el vínculo docente-estudiante-familia para que sea oportuno el acompañamiento y monitoreo del proceso de aprendizaje.

Con la puesta en marcha de “Aprende en casa”, las autoridades educativas optaron por un modelo enfocado en la enseñanza a través de la televisión. Creo que fue una buena decisión, ya que, con la infraestructura actual, un modelo de clases en línea corre el riesgo de abrir más la brecha entre estudiantes, debido a la falta de conectividad a internet en gran parte del país o la disposición de una computadora, lo que afectaría más a los alumnos vulnerables de regiones alejadas.

El contexto está cambiando y la pandemia nos obliga a generar nuevas estrategias de enseñanza. Ante la crisis de la pandemia los padres de familia tuvieron que convertirse en docentes y los maestros, aprender a organizar video llamadas con más de 30 alumnos o grupos de WhatsApp para intentar llevar el control de tareas.

A partir de ahora, las autoridades deben asegurarse que los contenidos curriculares lleguen a toda la población escolar, especialmente a los que habitan en comunidades alejadas. A su vez, se debe considerar la posibilidad de implementar mecanismos de reforzamiento escolar como horas de aprendizaje extras o talleres de regularización, mismos que ya se deberían comenzar a diseñar. Y, por supuesto, garantizar que cada niño y joven que está aprendiendo ahora desde su hogar, regresará a la escuela para no convertirse en una cifra más de deserción.

Construir una educación inclusiva en tiempos de crisis es un desafío enorme, especialmente para países como México. Los resultados al término de ciclo escolar, sobre lo que se aprendió desde casa, serán un referente importante de lo que se debe mejorar. También se deben generar planes para resolver el grave desafío de conectividad en las escuelas del país y diseñar nuevas estrategias para fortalecer el sistema educativo con ayuda de la tecnología.

Es imperativo que las autoridades educativas, diputados de todos los partidos políticos estén conscientes de estos retos, para reasignar presupuesto suficiente, en lugar de financiar obras faraónicas. La educación de niños y jóvenes es más importante que el Tren Maya, La Refinería Dos Bocas o inclusive el Nuevo Aeropuerto de Sta Lucia, me atrevo a decir que inclusive hay que revisar los recursos que se entregan a los Programas Sociales y mejor canalizarlos a fortalecer nuevos esquemas de educación actualizados a la nueva realidad.

Raul Monter Ortega.

raul.monter46@gmail.com






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