• Omar Eli Robles

El cuento del hombrecillo poderoso


Esto es un cuento...


Hace mucho, mucho tiempo, allá por 1994, un hombre poderoso y sagaz descubrió que aunque parecía tener todo bajo control, la realidad es que las cosas lo convirtieron en el pasajero de un naufragio.


De la nada, mientras su amigo era asesinado y todo lo señalaba como el principal responsable del crimen... mientras el líder del PRI también era acribillado... mientras una crisis espantosa se desataba a unos días de terminar su mandato... su popularidad se desplomó.


Y más que eso, se convirtió en el villano favorito.


Su nombre fue usado como ejemplo de corrupción.


Su recuerdo fue odiado a instancias de los mismos poderes que lo encumbraron.


Su hermano del alma fue a dar a la prisión más terrible de aquellos rumbos, estaba arruinado.


Se retiró a rumiar su amargura a un reino lejano y frío... un reino gris del que no había mucha memoria.


Esperó paciente...


Aguantó estoico que sobre su persona se descargaran los más ofensivos epítetos... que lo culparan de todos los males.


Pasaron varios gobernantes, y su nombre pareció que fue a dar al cesto de la basura.


Hasta que un día, uno de los suyos llegó al poder... ¡Es tiempo de reivindicación!


Pero no...


Aquel hombrecillo poderoso no tuvo oportunidad de redimir su nombre y su recuerdo.


Por el contrario, tras abandonar el poder aquel gobernante de los suyos, irrumpió en el trono un político carismático y polémico.


Un político que precisamente utilizó el nombre de este hombrecillo poderoso, para impulsar su campaña.


Otra vez, lo suyo, su posibilidad de reivindicarse se esfumaba.


Pero ocurrió que ese anciano carismático resultó ser malísimo como gobernante... corrupto como el que más.


Dividió al reino, generó enconos y hundió al país en una crisis espantosa.


Entonces el pueblo clamó por liberación del yugo que les impuso el ya mencionado anciano carismático.


Y de entre todos no hubo uno que pudiese liberar al pueblo excepto el ya mencionado político en desgracia... la raíz de todos mal.


A él clamaron en su desesperación...


Entonces ese hombrecillo poderoso montó en su corcel y miró la desolación provocada por el anciano carismático.


Había llegado por fin la hora...


Al precio de una desgracia colectiva, ese hombrecillo iba a pasar de villano favorito, a redentor del pueblo.


¿Quién lo hubiera dicho?





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Omar Elí Robles

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