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El pensamiento de Karl Rahner, S.J.


Por Rubén Moreira Valdez

 




Uno de los más grandes teólogos de la Iglesia católica es el jesuita alemán Karl Rahner (1904-1984). En la edición en español de La Civiltá Cattolica, Andreas R. Batlogg escribe un ensayo del cual retomo algunas ideas (31.05.24).

 

De 1937 a 1981 fue profesor de teología dogmática en Innsbruk, Múnich y Mūnster. Hoy Rahner es un punto de referencia del que se habla y cita. Su obra perdura. Es imposible pensar en la teología sin él.

 

En 2018 se termina la edición de sus Obras Completas, que se inician en 1989. Rahner, de su producción teológica, dijo: “Nunca o muy poco he hecho teología solo por el gusto de hacer teología.  Siempre he hecho teología con fines de anuncio, de predicación, de cuidado pastoral”.


Adolf Darlap († 2007), un estrecho colaborador suyo, afirmó: “Desde el principio, para él la teología no fue un proceso especulativo hecho en un escritorio, sino una especie de teología dialéctica, que no solo es devota, sino que también en cierta medida traduce en la vida los frutos de la teología”.


Rahner como profesor planteó que la teología científica “de escritorio ha aprendido más de la teología no científica, ‘orante’ y predicadora, que ésta de aquella”.


La teología de Rahner, dijo su alumno Johann Baptist Metz († 2019), era una “teología orada”.


Hoy a Rahner, a 40 año de su muerte, se le compara en el campo de la teología con San Agustín, Santo Tomás de Aquino o San Buenaventura.


El jesuita, a lo largo de su producción teológica, siempre fue capaz de soportar y superar la oposición, las intrigas y ejercer la crítica, porque siempre consideró que “era saludable”.


Rahner, en sus tensiones con Roma y la Compañía de Jesús, nunca pensó en dejar la Iglesia y tampoco a los jesuitas. No existe una “escuela rahaneriana” como tal, pero se considera como sus discípulos cercanos a: Johann Baptist Metz, Herbert Vorgrimler y Adolf Darlap.


Y también a Albert Görres, Herman Pius Siller, Heinz Schuster, Leo Karrer, Karl Lehmann, Roman Bleistein, Albert Raffelt, Karl H. Neufeld, Paul Imhof y Georg Sporschill, Jörg Splett, Kuno Füssel y Frido Mann, sobrino predilecto de Thomas Mann. Tuvo también discípulos en Estados Unidos y América Latina. 


Ideas fundamentales de Rahner que han influido a la teología son, entre otras, su doctrina de la “gracia” enraizada en la cristología; su concepto de “revelación”; sus planteamientos de la cristología y sus reflexiones sobre la posibilidad de salvación de los no cristianos y ateos. Su pensamiento influyó en el Concilio Vaticano II y está presente en algunos de sus grandes documentos.


Batlogg se pregunta ¿qué hace a Rahner tan importante? Y responde: El hecho de haber tomado posición en tantas cuestiones teológicas. El animar a las personas a pensar. Fascinaba con su manera de plantear y de aceptar preguntas. Popularizó el género del ensayo teológico.


Detrás de su obra gigantesca hay un ser humano. De sí decía: “Soy un cristiano católico, trato de reflexionar sobre mi fe y de conectarla con las preguntas, las necesidades, las dificultades que enfrento como hombre y como cristiano en este tiempo”. Entendió la teología como una experiencia de fe.

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