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  • Foto del escritorRed Crucero

La gobernadora y su derecho al ridículo y al abuso


Un grupo de comparsa en el Carnaval de Campeche tuvieron la ocurrencia de hacer una botarga de Layda Sansores.


No tuvieron que exagerar mucho sobre la realidad... le pusieron unos enormes labios y bestiales senos impostados.


Es una fiesta... es el carnaval.


La gente se carcajea en los carnavales, es la fiesta de la carne y los delirios.


Es la libertad de carcajearse de todo y con todo.


Pero a la gobernadora que hace el ridículo cuando bailotea con botargas de jaguar, no le gustó nadita la comparsa.


Los bailarines fueron garroteados, empujados y trepados en las patrullas estatales.


Se los llevaron presos, se acabó la fiesta.


Por quienes votaron por ese adefesio, disfrútenlo.


Por quienes no piensan votar el 2 de junio, más vale que tengan con qué irse a otro país.


Así gobiernan hoy cuando tienen uno que otro contrapeso.


Imagínenlos a sus anchas.


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