• Omar Eli Robles

Ovejas y demonios


Cuando México adoptó el modelo neoliberal el griterío fue estruendoso... ¡Vamos a la quiebra!... ¡Imposible competir contra los monstruos de todo el mundo!


Se abrieron los mercados y los chinos arrasaron.


Empezamos a comprar leche Parmalat, italiana de Parma... Embutidos Covadonga, de España... Productos alemanes.


Sin embargo, Lala ganó el encuentro, Bimbo se fortaleció... La cerveza mexicana se hizo la mejor del mundo.


El que le atoró a la competencia se hizo más fuerte...


Otros sucumbieron, especialmente nuestra emblemática industria del aceroz que terminó en manos indias o en argentinas.


No se perdieron empleos, se perdieron capitanes de empresa.


Les decía de los chinos, quienes arrasaron con la industria textil mexicana... Casi acaban con la del zapato y la piel de León... Con la del juguete.


En esos rubros nuestros empresarios se quejaron, quizá pelearon pero no lograron...


A fin de cuentas, el neoliberalismo generó fenómenos como el de 1999 en Nuevo León cuando llegamos al punto de empleo pleno... Las empresas salían a pescar trabajadores porque ya no había mano de obra, pagaban más y daban mejores prestaciones para ser atractivas.


Iban en camiones a traer gente de otros estados.


¿En dónde está el problema del neoliberalismo?: En la corrupción.


Miles de millones destinados a brindar apoyo a las empresas, terminaron en los bolsillos de funcionarios bandidos.


Aún así, el neoliberalismo nos hizo competitivos...


Ahora, López nos trae un nuevo modelo.


Inyecta el dinero en la franja más pobre, con la idea de que ese dinero va a mover a la mediana y pequeña empresa, porque los beneficiarios de los programas de asistencia van a comprarle a los establecimientos modestos... Éstos a los de arriba y así, hasta que llegue a la gran empresa.


Se invierte la ruta... Tiene sentido.


¿Cuál es el problema de este modelo asistencial?: La corrupción.


Miles de millones en efectivo enviados para entregarse a la gente menos favorecida acaban en los bolsillos de funcionarios y delegados voraces.


Y si no llega todo el dinero, entonces es menos lo que fluye hacia arriba.


No hay reinversión...


El dinero se atora en los niveles bajos y se compran menos bienes de consumo.


Las grandes empresas despiden empleados quienes van a engrosar la lista de quienes demandan apoyo social.


El dinero disponible se reduce ante la mayor demanda y ahora hay que desaparecer fideicomisos, bajar sueldos a los burócratas, escamotearles prestaciones y aguinaldo.


El neoliberalismo no es el demonio que nos pintan.


El asistencialismo es un lobo con piel de oveja.




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Omar Elí Robles

Presidente y Director General

 

Consejeros Accionistas

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Gerente Comercial

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Gerente Administrativa

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