• Red Crucero

Verano Peligroso

JOSÉ LUIS GALVÁN


El calor aumenta como los contagios del COVID en las calles, nos sofocamos dentro de las casas, decidimos salir de nuestro aislamiento aún con el riesgo de que podamos terminar aislados en un cuarto de hospital. Es verano, los que pueden se escapan a las playas o a ciudades turísticas, donde también se escapan las nuevas sepas del “virus maldito” que llega con los turistas extranjeros.


Se habla de una “tercera ola” de contagios por permitir los eventos masivos, por haber relajado las medidas sanitarias, por que algunos nos sentimos inmunes con la vacuna, por que era necesario salir y reactivar la economía, porque los diferentes niveles de gobierno no se ponen de acuerdo para combatir de manera conjunta el virus, por que es verano y no nos damos cuenta que es “un verano peligroso”, que no solo aumenta la temperatura, si no los contagios…las muertes.


Hoy me entero de dos historias tristes de COVID, de dos personas de Santiago, “pueblo mágico “ lugar donde los fines de semana llegan turistas locales, nacionales y en este verano también me ha tocado ver extranjeros. Uno de ellos un gran artista , un pintor que recientemente, en junio; inauguró en su casa de Santiago el museo “Volare”. Este fin de semana el maestro Héctor Carrizosa comenzó a pintar sus Quijotes entre las nubes.


El esposo de la señora que trabaja con nosotros y nos apoya en los quehaceres de la casa, la afable “Señora Pipa”, partió también. Su marido era de ochenta años que no creyó en un virus que tristemente, lo alcanzó. Decidió no vacunarse pareciendo que no existía y todos aquellos que dudan, que creen que podrán engañar al bicho, que piensan que serán invisibles a sus fauces. De oficio carpintero, hace tiempo, un Manuel ya cansado, realizó un trabajo de restauración a una mesa de madera que tenemos en casa. Don Manuel se fue, pero Doña Pipa le llora al gran amor de su vida, después de más de 40 años juntos; no habrá para ella por un largo tiempo restauración para su corazón lleno de dolor.


La Catrina en estos días pasea por las calles, por las playas, por cualquier lugar concurrido donde vea fiesta. Llega con un manto de virus de las nuevas sepas, quiere llevar en su barca de paseo, de vacaciones de verano sin regreso a cuanto mortal pueda. Así, el verano nos sorprende y aunque queramos disfrazarnos de optimistas, el peligro se cuela entre los invitados. Está aquí, en la fiesta, divirtiéndose entre nosotros. Como cantaba Alejandra Guzmán: “verano peligroso, verano criminal”.

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